martes, 21 de febrero de 2017

Un día en la vida de un niño en el siglo XIX


                                             Un día en la vida de un niño en el siglo XIX


Querido diario: hoy ha sido un día muy duro, pero las buenas noticias te hacen olvidar por un momento lo malo. Mi madre ha traído otro hermanito al mundo, ya somos once hermanos y él ayudara a traer más dinero a casa como todos los demás, bueno como iba diciendo, hoy ha sido un día muy duro. Me he levantado a las cinco como siempre y entramos a trabajar en las Fábricas. Tengo 14 años pero gracias a mi altura y mi fuerza pasé de trabajar debajo de la máquina a trabajar en una máquina, con la ayuda de tres adultos. Al día trabajamos 14 horas pero según mi padre el sueldo es muy bajo pero los productos que compramos como la harina son muy caros y a veces no nos llegan para comprar pan para todos. Salimos de las fábricas a las siete de la tarde y solemos ir a la taberna para divertirnos y olvidar el largo y duro día en cambio hoy vinimos a casa a ver a nuestro hermanito. Nuestra casa es pequeña, esta muy cerca de la fabrica. Cuando llueve siempre hay goteras y en invierno se pasa un frió de muerte. Esta noche cenamos una pequeña patata con un cacho de pan y nos fuimos a dormir para reponer fuerzas para mañana.

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